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Domingo, 19 de marzo de 2006
6.
El pulpo Fenicio y el posterior Griego, Veneciano y otras fuentes vendrán a verse como algo completamente diferente al gusano Asirio. Habrá incluso quien vea al pulpo como una forma de libertad humana. He intentado mostrar que esto no es sino una ilusión óptica.
No hay duda de que los dos leviatanes se diferencian. Las garras y colmillos artificiales del gusano, sus ejércitos, están normalmente pegados a su cuerpo, mientras que los tentáculos del pulpo artificial se separan del cuerpo y se podría decir que se mueven relativamente libres, especialmente si los tentáculos son barcos. El gusano es principalmente terrestre mientras que el pulpo es tiende a ser marítimo.
No hay duda que se trata de dos tipos diferentes. La cuestión es que no se trata de tipos diferentes de comunidad sino de dos tipos diferentes de leviatanes. Los dos son lo que Hobbes llamaría “hombre artificial”. Ambos son autómatas, máquinas, y como otras máquinas cada una de estas puede ser convertida a veces para hacer lo que hace la otra.
La diferencia principal entre ellas no descansa en la manera en la que se mueven los tentáculos ni en el tamaño de la cabeza a partir de la cual se mueven, sino en el modo que los dos autómatas usan los excedentes que ya hemos mencionado. Ambos viven de la plusvalía producida por el trabajo de los zeks. Pero el gusano utiliza la mayoría de la excedente en agrandar su cabeza y su cuerpo, sus oficiales y sus ejércitos, mientras que el pulpo mantiene la mayoría del excedente continuamente circulando entre las fuentes y los destinos.
El diferente trato del excedente da a cada una una ventaja específica sobre la otra. Una tiende a tener más riqueza la otro más poder. Un pulpo eficiente y flexible –y las ciudades fenicias parecen haber sido ambas cosas- puede succionar una parte aún mayor de la Madre Tierra con sus tentáculos. Los fenicios no solo podían sino que parece que efectivamente llevaron en los contenedores de sus barcos una mayor porción de Biosfera saqueada y desnaturalizada. Pero aún con toda esta riqueza, el pulpo Fenicio estaba en desventaja con el gusano Asirio en términos de poder, como la una única campaña necesitó dirigir tercer Tinglatpileser III para vencer reveló.
Podremos sorprendernos por la facilidad de la conquista Asiria. Podremos pensar que la riqueza no puede comprar tan fácilmente poder como el poder puede hacerse con la riqueza. Pensaremos en el Imperio Británico, un pulpo con el cuerpo de un gusano, o en el Imperio Americano, un gusano con los tentáculos de un pulpo.
En efecto, los Fenicios compran armas. De hecho, unos pocos de los nietos de Levi fueron distinguidos mercenarios en aquellos ejércitos. Pero los ejércitos devoran los excedentes de los contenedores de los barcos, y las cabezas de las casas mercantiles saben que toda la riqueza de los Fenicios sale de llevar las cosas en los contenedores a los lugares donde estas tienen gran valor, y de llenar los contenedores con cosas baratas que, por otro lado, tienen gran valor en cualquier lugar. Los mercaderes también saben que los grandes ejércitos adquieren apetitos insaciables y amenazan con tragarse todo lo que hay en los contenedores de los barcos. Y por supuesto los mercaderes están en lo cierto.
Cuando la guerra Tiglatpileser III termina por derrumbar las murallas Fenicias, los Asirios no heredan un imperio mundial de tentáculos flotantes. Los militaristas Asirios no necesitan deportar a los mercaderes Fenicios, y tampoco querrían poner fin al imperio flotante. Pero en el momento en el que los hambrientos ejércitos saquean las cargas de los barcos, el pulpo Fenicio se colapsa. Todo lo que queda son las piezas de los tentáculos que están más allá de hasta donde los Asirios alcanzan a llegar, los puestos avanzados en ambas orillas del Mediterráneo y en el Atlántico. La raíz de todo el puesto avanzado se pudre como los barcos vacíos en sus puertos. Los barcos, cuyos contenedores ahora sólo contienen lo que queda de lo que una vez fue el exuberante bosque Levantino, tarde o temprano se hundirán. Los árboles en los contenedores de los barcos no tendrán herederos porque la tierra donde crecían ha sido llevada por el mar desde el día que perdió su cubierta. Esta tierra, todavía rica en organismos vivos, se unirá a los barcos hundidos en el fondo del Mediterráneo, donde ambos se convertirán mar adentro, gradualmente, en petróleo.
***
El pulpo marítimo Fenicio no fue inicialmente más que un tentáculo o una consecuencia de los gusanos terrestres Sumerios y Egipcios, y uno se puede preguntar como se las arregló el pulpo para permanecer suelto tanto tiempo como estuvo, especialmente teniendo en cuenta su innegable inferioridad militar en comparación con el monstruo Asirio.
Tendremos que recordar que el gusano terrestre no es una entidad coherente y eficiente más que en la mente calenturienta de Hobbes. Sobre el terreno, el estado natural de los gusanos artificiales es la descomposición continua. Los seres humanos reducidos a mecanismos y ruedas nunca paran de resistirse a esta reducción. Las campañas militares de la bestia contra la resistencia externa y la interna, es decir, los intentos de frenar la descomposición, es de hecho la base de Su-Historia.
La descomposición fue también el estado normal del leviatán Asirio durante las veinte o diez generaciones del auge Fenicio.
Cuando el leviatán Hitita se colapsó, el Asirio Tukulti Ninurta dirigió su ejército para capturar y esclavizar a miles de soldados a la deriva del ejército derribado, probablemente pensando en ganar tanto poder como el otro leviatán perdía. Pero Asiria no ganó nada con esta captura, y la escasez repentina narrada en las fastuosas tablillas sugiere que intentando alimentar su agrandado ejército, los asirios perdieron su capacidad de mantenerlo. Babilonia, así como Elam, se retiró del Este del monstruo, y cuando el Tiglatpileser I recuperó estas pérdidas, las tribus federadas Mushki intentaron asaltar el Oeste de Asiria. Se dice que los bisabuelos de los Medas y los Persas estuvieron entre estos furiosos Mushki. La tentativa de Asiria de agarrarse a sus extremidades por medios militares parece ser que fracasaron; las tablillas nos hablan de hambrunas y fugas masivas. Los Mushki hurrian-parlantes se establecieron en la fortaleza llamada Urartu en las montañas Armenias, e incluso los zeks semítico-parlantes, tanto Arameos como Caldeos, empezaron a huir de las cuadrillas de trabajo y el ejército. Ashurnasirpal II movió la cabeza del Leviatán Asirio de Nineveh a Kalah para estar más ceca de las fortalezas rebeldes, pero su sucesor, Shalmaneser III, encaró una resistencia aún mayor, y este Civilizador tuvo que arrasar Nineveh así como Azur para restaurar la Pax Asiriana.
Aún así los problemas Asirios no van a terminar. Los Hurrianos de Urartu atacaron de forma concertada con zeks minando Asiria desde dentro, de tal modo que Ashurdan III sufrió lo que para los ojos asirios debía haber sido la mayor ignominia: la derrota militar en todos los frentes. Y entonces su sucesor, Ashurnirari V, sufrió la aún mayor ignominia de ser derrocado por el levantamiento de su propia capital, Kalah. Por todas estas razones, el Leviatán Asirio no empezó su carrera como engullidor de todos sus competidores hasta veinte o diez generaciones después de la captura de los Hititas a la deriva por Tukulti Ninurta.
Tiglatpileser III de Asiria, llamado Pulu el Restaurador por sus contemporáneos, fue otro de los grandes innovadores de ese amplio camino que va del Barbarismo a la Civilización. La crueldad inhuma fue practicada por los Civilizados anteriormente. La innovación de este monarca progresista fue el deportar a poblaciones enteras de sus lugares familiares de refugio a lugares extraños a ellos donde se volvían dependientes de la generosidad del conquistador hasta para poder comer.
El Hiram II de Tiro es descrito en las tablillas Asirias como una vasallo complaciente; al parecer este Hiram intentó comprar su indulto del tirano Asirio. Hemos visto cuanto podría constarle a Tiro y a los otras ciudades fenicias un indulto así.
Damasco, Edom y el pequeño estado de Israel con su capital en Samaria, intentaron resistirse a Pulu el Restaudador, pero el Rey Ahaz de Judá y sus tropas sirvieron al deportador como auxiliares que ayudaron a los Asirios a reprimir a los rebeldes. Muchos descendientes de Moisés, el pueblo así como los profetas, se rebelaron contra esta colaboración, y Ahaz fue vencido por el Rey Ezequias, el cual amuralló su reino para defenderse de los Asirios. Pero por estos tiempos todos los otros Leviatanes Levantinos había sido sojuzgados o convertidos en vasallos por el sucesor de Pulu, Shalmaneser V, y el siguiente rey Asirio, Sargon II, derribó las puertas de Samaria y se dice que deportó por completo a su población de veintisiete mil personas. Judá fue entonces el último Leviatán independiente del Levante.
El reino de Sargon II fue otro gran salto hacia nuestra Civilización. Este tirano está muy por encima de su tocayo Akadio en cuanto a tecnologías de muerte, crueldad inhumana y poder absoluto para matar. Como su tocayo, intentó conquistar el mundo. Construyó un palacio en Khorsabad el cual será desenterrado hoy por nuestros contemporáneos: su escultura y arquitectura impersonal e intimidantemente jerárquica expresan sin parangón la crueldad y el terror.
El sucesor de Sargon Sennacherib, acosado por rebeliones continuas, masacró a la mayoría de los habitantes de su imperio. Durante su enloquecido reinado los Asirios derrotan al fin al Reinó de Judá y deportan a la mayor parte de sus habitantes, confiscan los barcos vacíos de los Fenicios, y masacran a los rebeldes Caldeos y Arameos en la fortaleza Babilónica.
Entonces, bajo Essarhaddon, los Asirios destruyen la Fenicia Sidon, asedian el empobrecido Tiro, y proceden a invadir Egipto.
Ashurbanipal, el último tirano Asirio, heredó un imperio que abarcaba todo el mundo Leviatánico conocido, y vivirá para verlo encoger hasta el tamaño que tenía antes de Pulu lo restaurase. Ashurbanipal se consoló a sí mismo convirtiéndose en un bibliotecario y un contemplador de la grandeza pasada Asiria a través de las miles de tablillas cuneiformes que recolectó en Nineveh. Es él un precursor de los historiadores escolares que encontrarán un similar consuelo en sus bibliotecas.
Egipto, el Levante y Babilonia emergen del Leviatán Asirio que se descomponía, desmembrado e incapaz de volver a iniciarse.
Algo más emerge también, algo que fue puesto en movimiento por el motor bélico Asirio violador-del-mundo: otra federación de tribus de las estepas y las montañas.
Los avatares de este nuevo asalto desde fuera son los Medas, que fácilmente se instalan en la devastada Elam. Detrás de los Medas están los hablantes de Turco y las lenguas de Irán federados a quienes los Griegos llamarán Escitas y Persas. Los recién llegados ayudaron a Naboplassar el Caldeo a expulsar el poder Asirio de Babilonia y después se juntaron con Naboplassar para poner un final definitivo a la Su-Historia Asiria.
Naboplassar el Caldeano, el hombre acorazado que pasó su juventud en la máquina de guerra Asiria, parece que piensa que los recién llegados irrumpieron desde las estepas de Eurasia para ayudarle a aupar a Babilonia a la gloria de la caída Nineveh. Los Caldeos destruyen los últimos resquicios del poder Asirio escondido en la antigua ciudad de Abraham, Harram, y prosiguen a conquistar el Levante.
El siguiente Caldeo, Nebucadrezzar, tirano sobre una populosa Babilonia de reluciente riqueza y miserable pobreza, redujo a las por entonces empobrecidas ciudades Levantinas, e instaló a Zedekiah de Judá como gobierno títere de Tiro, Sidon, Moab así como de Judá, pero cuando Zedekiah se ofreció llevar a cabo un servicio similar para el Faraón Egipcio, los Caldeos de Babilonia sitian Tiro, queman Jerusalén, y deportan a Babilonia a los Judíos Levantinos que quedan.
Esto es todo lo lejos que los Caldeos son capaces de estirar su Leviatán neo-Babilonio. Nabonidus, el último heredero de Naboplassar, al igual que Ashurbanipal el último Asirio, es un anticuario. Los recién llegados de las estepas arrasan todas las fortalezas alguna vez mantenidas por los Sumerios, Akadios, Asirios o neo-Babilonios.
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[Extracto traducido por Antón Irimia, revista Simulacro. El texto corresponde al capítulo 6 de Perlman, Fredy. Against His-Story, Against Leviathan! Red& Black. Detroit, 1984 Anti-Copy Right. Nota del Traductor: esta traducción no es todavía más que una versión beta. Perlman utiliza el término “Levant” para hablar de la zona que comprende los “leviatanes” de Israel, Judá, pero no de Babilonia, por lo que no he considerado que pueda traducirse por Próximo Oriente. Hasta no encontrar un término más adecuado se traduce por “Levante”, si bien esto no debe confundirse con lo que en el Estado Español llamamos el Levante (Valencia)]
Por: raksasa | Fredy Perlman | Comentarios (3) | Referencias (0)
Que bueno que por fin pueda acceder a este clásico en español (de por sí no sé donde conseguirlo en inglés)... una pregunta ¿por qué salta del cap. 2 al 6?
Saludos desde Colombia
Chavo del 8 | 29-03-2006 00:35:29
Si, muchas gracias por poner online estas traducciones. Este es un libro basico al que muchos no teniamos acceso
Juan manuel | 11-04-2006 02:35:03
a Chavo del 8, sucede que el resto de los capitulos aun están siendo traducidos, una vez que ya se entreguen lo lógico sería que acompañaran a estos capitulos en Raksasa, ok?
Rogelio | 17-04-2006 18:32:50